Cuento de hadas

wp-1460302503502.jpegLa Biblioteca Guinardó-Mercè Rodoreda —la responsable de poesía de la red de Barcelona— y el Espai Jove Boca Nord organizaban un concurso titulado FemRimes FemGraff que consistía en escribir un micropoema con un máximo de 200 caracteres sobre la condición de la mujer en la sociedad actual; de todos los presentados, se seleccionaban 12 para crear 12 murales en el distrito de Horta-Guinardó. Tuve la gran suerte de que seleccionaran mi micropoema «Cuento de hadas» y que la ilustradora y grafitera Amaia Arrazola lo interpretara. Aquí está el micropoema y las fotos que saqué del mural. Lo podéis ver «en vivo» en la calle Coll i Alentorn 1 (se puede llegar desde el metro Horta, salida calle Lisboa), pero si no podéis os dejo un vídeo con mi voz melodiosa (en realidad es que no puedo hacer dos cosas a la vez: grabar y hablar; parezco fumada).

 

Cuento de hadas

—Espejito, espejito, dime: ¿quién es la más guapa del reino?

Sarika, de Calcuta.

El fuego le abrasó la cara,

pero en sus ojos alza el vuelo un colibrí.

 

wp-1460302503502.jpegwp-1460303121815.jpegwp-1460302863954.jpegwp-1460303132342.jpegwp-1460303139757.jpegwp-1460303149417.jpegwp-1460303353890.jpeg

Poema a la durada de Peter Handke

Poema-a-la-durada-i0n12397420

La editorial Cafè Central junto con Eumo Editorial acaban de publicar Poema a la durada (Gedicht an die Dauer) del escritor austríaco Peter Handke (Griffen, 1942); el número 77 de su colección de Jardins de Samarcanda.

La traducción al catalán la firma Marta Pera quien tiene en su haber una larga lista de publicaciones de importantes autores como Nabokov, Mansfield, Rushdie, además de ser la ganadora en 2014 del premio de traducción de poesía Jordi Domènech por la obra Mestre de disfresses de Charles Simic. Sus traducciones aúnan la corrección, la naturalidad y la sutileza del lenguaje. Aunque es difícil hablar de una traducción cuando no se conoce el idioma de origen (en este caso el alemán), en este texto nada nos parece forzado, magnificado o elegido para mostrar el gran oficio de esta traductora. Nos sumergimos con rapidez en el texto bajo la impresión de que estamos leyendo un original.

En el poema, Handke nos explica que lleva tiempo queriendo escribir sobre la duración —un concepto acuñado por el filósofo francés Henri Bergson, citado al final del libro— y que solo puede hacerlo en un poema que pretende explicar este «sentimiento» en una sucesión de imágenes. Handke nos desgrana a lo largo de setenta páginas qué es y qué no es la duración, a través de su experiencia en distintos lugares e instantes de la vida, y de su intento de volver a la duración desde la infancia.

Aunque el autor nos resulte algo distante, incluso huraño, y el concepto de duración sea difícil de asimilar en una primera lectura, el poema nos recuerda —al menos así me ocurrió a mí— la obligación que tenemos de buscar esos instantes de duración, de encuentro con algo que se sitúa más allá de lo meramente material o de conceptos edulcorados, como pueden ser la felicidad o el bienestar; nos recuerda que se puede llegar a esa sensación de plenitud y de auténtico yo, sin un preámbulo de fuegos artificiales y grandes triunfos, sino en silencio, en comunión, en una continua búsqueda de lo sutil.

Curiosamente, los pasajes que me resultaron más cercanos son aquellos en que el autor comparte momentos (de duración o no) con su abuelo, sus amigos, su hijo o, incluso, su traductor, pero esto sin duda cambiará según la experiencia y el gusto de cada lector. Aquí les dejo uno de mis pasajes favoritos (¡un poeta que incluye a su traductor en un poema!) que espero les invite a saborear esta obra y recuperar el gusto por la búsqueda de lo casi imperceptible pero, a la vez, único en cada uno de nosotros.

Arthur, l’última vegada que vaig ser  a París

vam acordar

que tornaríem a anar plegats a la Fontaine Sainte-Marie.

Però llavors, un cop allà amb tu,

després d’haver-hi passat junts una hora bona,

vaig sentir la pruïja, tot i la decisió presa,

de continuar el camí jo sol

i et vaig enviar a casa.

Tu ho vas entendre

—traductor no d’ofici,

sinó de cor,

company pensador, actor del text, amic—;

sense nécessitat d’explications, rient

i fent-me senyals amb la mà, vas tornar a la ciutat,

a la teva Porte des Lilas, la porta Est, la porta dels lilàs;

anhelaves tant com jo

estar sol en companyia de la durada.

Sí, Fontaine Sainte-Marie, o Portes des Lilas,

se us estima.

Nota: la traducción al español está publicada en Lumen (1991) y traducida por Eustaquio Barjau.

Una escritora en un piso vacío

IMG_0836IMG_0836IMG_0836IMG_0836

 

¿Qué hace una escritora sin su gato?

La literatura es imposible.

 

El piso ha pasado de 70 a 400 metros cuadrados

o allí vive alguien que ha encogido como Alicia.

Y es tan silencioso…

como un iceberg que camina de puntillas.

La terraza, antes soleada y faro de Alejandría vecinal,

es ahora un balcón gris con dos geranios.

 

En el mundo se ha extinguido una lengua minoritaria

de los dos últimos habitantes de un país sin mapa.

Y falta alguien que huya de los cuatro jinetes apocalípticos

de la aspiradora,

o se interponga tenaz en las charlas telefónicas.

 

El manantial —¡el elixir de la vida!—

es ahora, más que nunca, agua de la ducha.

Y un mes es un minuto,

y es un por siempre.

 

Lo más grave es que nadie se tumbará en el folio

dejando entrever los mejores versos.

Y aún peor, nadie filtrará las visitas

para descubrir a las verdaderas amistades.

 

Sí, se puede publicar un libro,

escribir una dedicatoria,

regalarla a algún amigo.

Pero, una escritora sin su gato

es una apátrida,

es una mujer nómada.

Marin Sorescu: antología poética en catalán «Per entre els dies»

marin-sorescu-antologiaHace tiempo que no escribo en el blog y hoy cuando vuelvo, me encuentro con este borrador de la Antología poética de Marin Sorescu en catalán: Per entre els dies.

Lo curioso es que desde que escribí el borrador, he tenido la suerte de conocer a Corina Oproae, una de los traductores del libro, en la Setmana del Llibre en Català. Fue Corina quien me comentó que están trabajando junto con Xavier Montoliu, el otro traductor, en una antología más ampliada que saldrá este año. Estén atentos para comprarla en cuanto salga.

Marin Sorescu los llevará a lugares sencillos pero cargados de existencialismo, ironía, positivismo, que no tiene nada que ver con el pensamiento positivo que nos invade estos días (de forma algo burda), sino con un espacio de reflexión profunda que es también un canto a la vida, incluso en los momentos más complejos.

En 2013, Lleonard Muntaner Editor publica esta primera antología poética del poeta rumano Marin Sorescu (Bulzești, 1936 – Bucarest 1996) en catalán. Los ya mencionados, Corina Oproae y Xavier Montoliu, son los encargados de la traducción al catalán y Francesc Parcerisas escribe el prólogo.

La antología recoge poemas de varios de sus libros, desde Poemas (1965) hasta el último, El puente, publicado en 1996.

Aquí les dejo uno de mis poemas favoritos en su versión en rumano, catalán y español (traducción de Omar Lara).

Am legat copacii la ochi

Cu-o basma verde
Si le-am spus sa ma gaseasca.
Si copacii m-au gasit imediat
Cu un hohot de frunze.

Am legat pasarile la ochi
Cu-o basma de nori
Si le-am spus sa ma gaseasca.

Si pasarile m-au gasit
Cu un cantec.

Am legat tristetea la ochi
Cu un zambet,
Si tristetea m-a gasit a doua zi
Intr-o iubire.

Am legat soarele la ochi
Cu noptile mele
Si i-am spus sa ma gaseasca.

Esti acolo, a zis soarele,
Dupa timpul acela,
Nu te mai ascunde.

Nu te mai ascunde,
Mi-au zis toate lucrurile
Si toate sentimentele
Pe care am incercat sa le leg
La ochi.

He vendado

Vendé los ojos de los árboles
Con un pañuelo verde
Y dije: búsquenme.

Y los árboles me hallaron en seguida
Con una carcajada de hojarasca.

Vendé los ojos de los pájaros
Con pañuelo de nubes
Y dije: búsquenme.

Y me hallaron los pájaros
Con un trino.

Vendé los ojos de la tristeza
Con una sonrisa,
Y me halló la tristeza al día siguiente
En un amor.

Vendé los ojos del sol
Con mis noches
Y dije búsquenme.

Allí estás, dijo el sol,
Detrás de ese tiempo,
No te ocultes más.

No te ocultes más
Me dijeron todas las cosas
Y todos los sentimientos
A los que intenté vendar los ojos.

He tapat els ulls

He tapat els ulls als arbres
amb un mocador verd
i els he dit que em trobin.

I els arbres m’han trobat tot seguit
amb una rialla de fulles.

He tapat els ulls als ocells
amb un mocador de núvols
i els he dit que em trobin.

I els ocells m’han trobat
amb una cançó.

He tapat els ulls a la tristor
amb un somriure
i l’endemà la tristor m’ha trobat
enmig d’un amor.

He tapat els ulls al sol
amb les meves nits
i li he dit que em trobi.

Ets allà, diu el sol,
darrere d’aquell temps,
prou d’amagar-te.

Prou d’amagar-te,
em diuen totes les coses
i tots els sentiments
a qui he intentat tapar
els ulls.

Versión al catalán de Corina Oproae y Xavier Montoliu.

Versión al español de Omar Lara.

Anna Bou es la última mohicana

ultima mohicana

En 2012, Anna Bou Jorba gana el XXXVII Premi Vila de Martorell, en la modalidad Poesía catalana, con su poemario L’última mohicana. Curbet Edicions publica el libro y Neurosi distribuye la versión electrónica.

El poeta y traductor Francesc Parcerisas describe acertadamente en el prólogo cómo Anna Bou crea un mundo personal a partir del placer de la imaginación como lo hace un niño que juega a ser otro para comprender el mundo en el que vive. Un mundo lleno «de ironía y reflexión, amargura y sarcasmo».

Su gran acierto es proponernos en cada poema un juego, en el que a veces entramos y en el que otras nos limitamos a observar como si se tratase de una muñeca rusa, un cubo de Rubik o una caja con música de Stravinsky, siempre fascinados por el misterio de la propuesta. Podemos sentir que transitamos un mundo desolado pero con la alegría de saber que todavía estamos ahí, transitando. A veces, pareciera que los poemas están habitados por un diablillo que juega con los elementos y los invierte para ponerle la zancadilla a una persona que camine por una calle de una ciudad cualquiera o, incluso, de una ciudad fantasma. Nunca por maldad o soberbia sino por juego.

En 2015 saldrá su segundo poemario, Acadèmia d’idiomes invisibles de Meteora Editorial. En esa espera, les dejo algunas traducciones seguidas por sus originales en catalán para que puedan saborear en castellano los poemas de Anna Bou.

La última mohicana

Fui a ver «El último mohicano»
con mi madre.

Entramos en el cine y nos adentramos en la película
porque ese amor arbolado, rama pura,
savia de mi savia, naturaleza
de la sangre; no es el del padre
indio y su hijo, es el de mi madre
y yo.

Mi madre: «Águila de Pecho Rojo».
«Nube que Amamanta a las Lobas».
«Chingachgooka de Piel Pálida».
Raíz de mi cabellera
muda.

Se acaba la película de fuera de la película.
Salimos del cine. Llueve aire.
Los faros de los coches como ojos
de lobos metálicos.
Los pasos de cebra como una alfombra
de piel sobre el asfalto
extranjero.

Y yo, «Ojo de Halcona
Ciega»,
devorándome el corazón.

El calcetín infiel

El amor es como un par de calcetines:
una Capuleto y un Montesco de lana,
un sobrevivir a la ropa sucia,
un caminar des/pegados
cada uno a su aire,
un estar tendidos al sol del domingo,
un desteñir juntos. Un desteñir.
Juntos.
Pero el destino centrifuga y separa.
Si se te desempareja un calcetín
no preguntes.
Es que está con otro.
Ponte un calcetín de color rojo libre
con un verde limón que robe el corazón,
traspasa una puerta repleta de calle
principal
asfaltada y quizás con luces recicladas,
y pisa.
Y pisa fuerte
con la cabeza bien alta,
como si ya no existiera el frío.

El jamón morboso

En Navidad envío un jamón
a la Muerte.
¿Chantaje? Llamémoslo un detalle.
Quiero que ignore mi nombre
cuando pase lista de objetivos anuales.
El jamón con más estrella michelin de la cosecha.
No escatimo ni un céntimo ni una Jota.
Un lazo de un negro perfecto. Un ruego blanco.
Una nota.
Una nota sencilla:
POR FAVOR, TODAVÍA ES PRONTO.
Y así cada año.

¿Debería confesar mi soborno?
¿La razón grasienta que detiene al azar?
Enciendo la tele y crecen los muertos
emparedados entre noticias
por esas que damos un puñetazo en la mesa;
lo sé, es la manera cínica y moderna
que se inventa la Muerte para recordarme
que no me olvide, que no me pase de lista
en la Navidad siguiente.

L’última mohicana

Vaig anar a veure “L’últim mohicà”
amb la meva mare.

Entrem al cine i entrem dins la pel·lícula
perquè aquell amor arbrat, branca pura,
saba de la seva saba, natura
de sang, no és el del pare
indi i el fill, és el de ma mare
i jo.

Ma mare: “Àliga Pit Roja”.
“Núvol Amamanta Llobes”.
“Chingachogooka de pell blanca”.
Arrel de la meva cabellera
muda.

S’acaba la pel·lícula de fora la pel·lícula.
Sortim del cine. Plou aire.
Els fars dels cotxes com ulls
de llops metàl·lics.
Els passos zebra com pells
encatifant l’asfalt
foraster.

I jo, “Ull de Falcona
Cega”
menjant-me el propi cor.

El mitjó infidel

L’amor és un parell de mitjons:
Una Capulet i un Montagut de llana,
un sobreviure a la roba bruta,
un caminar des/plegats
cadascú al seu aire,
un estar estesos al sol del diumenge,
un destenyir junts. Un destenyir.
Junts.
Però el destí centrifuga i separa.
Si se’t desparella un mitjó
no preguntis.
És que està amb un altre.
Calça’t un mitjó d’un vermell lliure
amb un color verd poema que enamora,
traspassa una porta plena de carrer
principal
asfaltat amb llum potser reciclada
i trepitja.
I trepitja fort
caminant ben alt,
com si no existís el fred.

El pernil morbós

Cada Nadal envio un pernil
a la Mort.
Xantatge? Diguem-ne detall.
Vull que obviï el meu nom
quan passi llista dels objectius anuals.
El pernil amb més estrella michelin de la collita.
No escatimo ni un cèntim ni una Jota.
Un llaç perfectament negre. Un prec blanc.
Una nota.
Una simple nota:
SISPLAU, ENCARA ÉS AVIAT.
I cada any igual.

Hauria de confessar el meu suborn?
la raó amb greix que em conté l’atzar?
Encenc la tele i creixen morts
emparedats dins les notícies
que fan picar el puny contra les taules;
ho sé, és la manera cínica i moderna
que s’empesca la Morta per recordar-me
que no me n’oblidi, que no em faci la viva
el proper Nadal.

En la cocina con Xènia Dyakonova

Xènia Dyakonova (San Petersburgo, 1985) es una poeta rusa residente en Barcelona. Acaba de recibir el segundo premio Brodsky de poesía en la modalidad Ciclo de poemas que se otorgará a finales de noviembre en la Casa Ajmátova de San Petersburgo. Xènia suele publicar sus poemas en revistas en Rusia (Zvezda, Neva i Novy Mir) donde ha ganado varios premios además de éste que menciono aquí. Sus poemas se han publicado en revistas, antologías (50 Poemes amb àngel, Ara Llibres) y ha participado en numerosos recitales. Además, ha traducido a varios autores rusos al castellano y al catalán (El monjo negre de Chéjov, Laertes; És tot el que tenim de Alexander Kushner, Llibres del segle; Días únicos de Pasternak, Visor de Poesía; Relats de Kolimà de Shalámov, Dias contados). Colabora también en varios periódicos en Cataluña como Núvol, Avui y Ara.cat con artículos sobre literatura y teatro. Da clases en la Escola d’escriptura de l’Ateneu de Barcelona.

No deberían de temer aquellos a los que la poesía se les hace cuesta arriba. Sus poemas tienen una combinación de lenguaje cuidado y claro a la vez que son casi juguetones pero nunca ligeros o superficiales. Quizás lo que más me gusta de su poesía es que es próxima, muestra un especial cariño por las pequeñas rutinas de las personas, también sus miserias, vergüenzas y pequeños logros. Todo lo observa a través de un cristal risueño, al mismo tiempo que nos eleva hacia un mensaje filosófico, que casi podría ser místico.

Mientras esperamos poder leer a Xènia en castellano les dejo algunos de sus poemas en catalán (traducido por la propia Xènia) y la traducción al castellano realizada por servidora (intenté mantener la métrica y la rima de los versos de Xènia cuando estaba presente como ejercicio propio pero son muy mejorables, claro está).

Et queda bé, Plàcido, aquest plomatge groc! La gàbia també és un instrument de corda, però la teva veu no necessita acompanyament: hi ha dies que baixa a les mines del cor amb una petita llanterna, i algun dissabte esborra les barres del balcó i em porta amunt, més amunt dels plàtans, tan ràpid que no tinc temps ni de vuere-li la cara ala noia que surt de cal Mingo rient perquè porta un gat en una capsa de sabates.

¡Qué bien te queda ese plumaje amarillo, Plácido! La jaula también es un instrumento de cuerda, pero tu voz no necesita acompañamiento: hay días en que baja a las minas del corazón con una pequeña linterna y algún que otro sábado, borra los barrotes del balcón y me eleva, me transporta más allá de los plátanos, tan rápido que no tengo tiempo de verle la cara a la chica que sale de Cal Mingo riéndose porque lleva un gato dentro de una caja de zapatos.

Quan cuino, és como si ho posés tot a risc,

i escampo la sal, li agafo mania

a cada llumí. Quin remei! Poso un disc,

i Bach i Beethoven em fan companyia.

Arrenca, fantàstic, el vol del violí

damunt la cassola amb aigua que ulula,

i les melodies són un remolí

que esquitxa la taula, fent taques a l’hule.

Que estrany! Tantes notes, en un dos per tres,

m’arriben al cor, quan estic enfeinada,

però si ecoltant-les no faig res de res-

no hi caic, em distrec, tinc la ment despistada.

Qui sap si és igual la recerca de Déu,

i mentre et dediques a les petiteses

banals, quotidianes, és més a prop teu

que si reflexiones, el crides i reses,

i si no el preguntes, et dóna resposta

de més bona fe, que si el temptes a posta.

________________________________________

Todo está en peligro cuando cocino,

derramo la sal, le agarro manía

a la cerilla. No hay remedio, opino.

Bach, Beethoven me hacen compañía.

Alza, fantástico, el vuelo el violín

a la cazuela de agua cantarina,

melodías saltan en trampolín,

salpican la mesa y el hule se arruina.

¡Qué increíble! Las notas, de repente,

me llegan al alma si estoy ocupada,

pero cuando escucho nada se siente,

incluso la mente va despistada.

Si buscáramos a Dios es posible

que mientras te afanas en las tareas

banales, diarias, sea más visible

que si meditas, rezas, lo mareas;

si no le preguntas, te da respuestas

con más agrado que si lo molestas.